Batalla de Covadonga

El origen de Don Pelayo – Año 718 o 722

El Origen de Don Pelayo

Introducción

Los orígenes de Pelayo han sido objeto de un acalorado debate entre los profesionales. De hecho, todo el período de la Alta Edad Media estuvo marcado por la falta de fuentes, especialmente en las primeras etapas.

El origen de la batalla de Covadonga

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Desde la caída del Imperio Romano, hemos visto una atomización del espacio político que ha ido acompañada de una desesperada falta de documentación. No disponemos de una fuente fiable del primer rey de Asturias que nos cuente sus orígenes y que sea contemporáneo de sus primeros años. Como dice García Noriega, [1] Pelayo, a diferencia de Arturo, no tenía quien cantara sus hazañas.

A pesar de todas las dificultades, podemos intentar arrojar algo de luz sobre los materiales disponibles, ya que disponemos de fuentes árabes y cristianas que, a pesar de sus prejuicios ideológicos, pueden servir a nuestro propósito, siempre que se lean con las precauciones necesarias porque nadie escapa en el caso de la Crónica de Alfons III. Estos textos pretenden legitimar la propia monarquía y conectar con la antigua casa real visigoda a través de Pelayo, un enfoque que, como veremos, es muy improbable.

Quien fue Don Pelayo

batalla de Covadonga

Para iniciar la búsqueda de los orígenes de Pelayo, primero debemos aclarar el panorama sociopolítico imperante en la región en la que estuvo involucrado en los hechos que nos afectan aquí. Existe la opinión generalizada entre los especialistas de este período de que tras la caída del Imperio Romano surgieron poderes locales que consolidarían su dominio sobre pequeñas regiones o valles. Así, en territorio asturiano, veríamos un resurgimiento de la sociedad tribal o no judía que estaba presente en esta región antes de la llegada de Roma y que no podría haber sido eliminada por completo tras la conquista. Este punto de partida, que tuvieron Barbero y Vigil en su día, es defendido actualmente con matices por estudiosos como Fernández Conde [2] o Chris Wickham [3], para que Pelayo este tipo de sociedad tribal hubiera liderado la Batalla de Covadonga, una sociedad que sea capaz de organizar su territorio y formar alianzas con otros jefes locales para hacer frente a mayores amenazas. En este contexto, es interesante recordar una noticia que puede ser vista como precedente de lo ocurrido en la célebre batalla que hizo famoso a Pelayo, que según las crónicas visigodas, puso rumbo al rey Wamba en 680 hacia Asturias para sofocar. una rebelión. Esta noticia coincide con los resultados de las recientes excavaciones arqueológicas realizadas en las inmediaciones de la cumbre de La Boya y el Homón de Faro, ambas en la carretera de Carisa, punto de entrada a Asturias desde la meseta. En este escenario aparecen una serie de estructuras defensivas que se utilizaron a principios de la Edad Media pero en un período anterior a los acontecimientos de Covadonga. La ubicación de estos muros, junto con la noticia de la campaña de Wamba, nos da una idea de la existencia de un poder local celoso de su propia libertad y capaz de movilizar gran cantidad de hombres y recursos materiales al servicio de su defensa Organizada. en un terreno que excede los 1500 metros.

Por tanto, si aceptamos el establecimiento de una sociedad gentil en Asturias, que en la época visigoda gozó de un alto grado de independencia política y puede rebelarse contra el Reino de Toledo, será más fácil comprender el desarrollo de los acontecimientos posteriores. y empezar a sospechar que quien lidere el levantamiento contra los musulmanes puede no ser ajeno a la zona donde se está produciendo el enfrentamiento y que el origen de este cacique no era ni siquiera visigodo.

Existe otra serie de consideraciones que hacen que se descarte el origen visigodo de Pelayo, comenzando por su propio nombre, que no es de origen germánico sino romano. A pesar de que la Crónica de Alfonso III.

Decidido a retratar al monarca asturiano como perteneciente a la línea visigoda, es poco probable que un visigodo de alto rango hubiera utilizado un antropónimo latino. No hay que olvidar que los redactores de la Crónica redactan sus textos con una clara voluntad de legitimar la propia monarquía asturiana, intentando vincular la corte de Oviedo con la de Toledo, siendo Pelayo el nexo entre ambos extremos.

Autores islámicos como IbnJaldún también rechazan un origen gótico para el protagonista de Covadonga.
Por ejemplo, la gran mayoría de historiadores apoyan actualmente la idea del polígrafo andaluz, como dice Eduardo Manzano, “la posibilidad de un origen visigodo de Pelayo es más bien escasa”.

Fue un noble Asturiano?

Dado que el origen visigodo del primer rey de Asturias parece descartado, y es poco probable que su origen fuera islámico, debemos inclinarnos a considerar a Pelayo como un personaje autóctono. Las Crónicas del Reino de Asturias muestran, en palabras de Ruiz de la Peña, “un laconismo desesperado” [5] con la poca contribución que pueden hacer para esclarecer este asunto. Sin embargo, en la documentación no crónica encontramos un texto realmente interesante. Es testamento de Alfonso III en el que dona la Iglesia de Santa María de Tiñana.

Este edificio habría sido conservado por su antecesor Alfons II como parte de la herencia del propio bisabuelo Pelayo. Así, esta noticia confirma que Pelayo era el propietario de unas tierras y terrenos en el centro de Asturias que estamos ante una persona perteneciente a los niveles superiores de esta sociedad tribal que mencionamos anteriormente.

La batalla de Covadonga

Hasta el momento, las noticias e investigaciones previas a los hechos estrechamente relacionados con Covadonga ofrecen, a partir de ese momento, en las crónicas un relato de los hechos que confirma la hipótesis autóctona del primer monarca asturiano. [6] Según la Crónica Rotense, Pelayo se encontraba en Brece, localidad del actual concejo de Piloña, en el oriente de Asturias, cuando le advirtieron que los musulmanes le perseguían cuando se enteró de que cruzaba el río Piloña y se fue al monte Auseva, donde será elegido por los asturianos y donde tendrá lugar el enfrentamiento con las fuerzas islámicas. El hecho de que Pelayo fuera elegido jefe de operaciones nos presenta una sociedad en la que los distintos jefes locales cedieron su autoridad a alguien de reconocido prestigio y la existencia de vínculos entre los grupos del Centro y Oriente, como destacó la transmisión posterior del corto a Pravia

En todo caso, lo más llamativo es que fue elegido príncipe como él, porque como dice Mínguez: “Pelayo es elegido príncipe; pero no en el sentido romano o visigodo del término, sino como la persona responsable de la dirección de las operaciones militares. “[7] El mismo autor también llama la atención sobre el igualitarismo que existe entre los distintos jefes y lo extraño que resulta que, después de Covadonga,

Pelayo logró mantener esta supremacía entre sus iguales y abrir una sucesiva dinastía, quizás gracias al prestigio ganado En batalla.

Tras el fracaso de la operación punitiva contra los insurgentes, la columna islámica que seguía a Pelayo decidió retirarse, pero no siguiendo sus pasos, para unir fuerzas con la guarnición estacionada en Gijón al mando de Munuza. aunque no en dirección este hacia la comarca de Liébana, sí porque ofrecía mayores ventajas de seguridad para llegar a la meseta y no tener que cruzar Asturias, que parece estar viviendo un alzamiento generalizado.

Por otro lado, y según información de las crónicas visigodas, esta zona ha sido despoblada desde las campañas de Leovigildo, con lo que pocos inconvenientes podría provocar una columna en retirada.

Las crónicas asturianas, a su vez, confirman este supuesto al afirmar que parte de la obra de Alfonso fue la repoblación de las zonas de Primorias y Liébana.

El caso es que este pilar no dejó intactos estos valles porque fueron sepultados por una de esas frecuentes avalanchas, o argayos.

Este es el nombre que reciben los desplazamientos de tierras en la terminología local.

Cuando Munuza se entera del desastre de la expedición punitiva contra Pelayo, decide salir de Asturias por el puerto de La Mesa y seguir el valle del Trubia. Sin embargo, no logró su objetivo porque los asturianos los mataron en Olalíes y allí los mataron. El episodio de Olalíes es la continuación de Covadonga y nos da la visión de una Asturias en pie de guerra con un quirófano que se extiende al menos desde Onís en el este hasta Proaza en el centro.

Pelayo, que lideró las acciones de Covadonga, también debió haber organizado la reacción en Olalíes para fortalecer la imagen de un líder local con fuertes vínculos con el territorio y buen conocedor del mismo territorio.